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Autor: Eli Matas

Insomnio

Aceptando el diagnóstico

Una de las cosas más difíciles de aceptar es, precisamente, el diagnóstico. Cuando entras al consultorio y el especialista te dice: “Tienes TLP” o “Tienes bipolaridad”, se te cae el mundo. En mi caso, fue más duro aceptar que tengo bipolaridad.

Esto representó dejar el alcohol, dormirme a las 9 p.m., ir religiosamente al gimnasio, cuidar lo que como… Todo. Me pegó más duro cuando me recetaron litio y estaba en plena crisis de hipomanía, con insomnio. Dormía apenas cuatro horas y aún así funcionaba. Había pasado meses tomando préstamos y gastando sin control. Fue entonces cuando mi terapeuta y mi psiquiatra dedujeron que ya no era solo cuestión de TLP, sino de bipolaridad, y que debía tratarse con medicamentos.

Esto implicó hacerme litemias, aumentar el litio paulatinamente, exámenes médicos, y una profunda tristeza y dolor al sentir que, en algún momento, podía quedar hospitalizada en una crisis de manía. A diferencia del TLP, la bipolaridad sí requiere hospitalización. Para el TLP, no es aconsejable —eso me lo han dicho varios terapeutas.

Cuando me diagnosticaron TLP en el 2012, me dijeron: “No eres ni psicótica ni neurótica, eres border”, y ¿yo qué hice? Nada. No investigué, no busqué, me quedé con eso. No fue hasta diez años después, cuando intenté quitarme la vida tras pasar por mil psicólogos cognitivo-conductuales, que logré llegar a la terapia adecuada.

Quizás sea tu momento ahora de buscar terapia. Tal vez sí, tal vez no. Tal vez DBT te funcione… o no. Lo único que te puedo decir es que la terapia cambia vidas. Cambió la mía. Ya no sobrevivo: ahora vivo. Sigo luchando cada día por mis metas. Aún tengo impulsos que controlar, pero allí voy.

No estoy dispuesta a decaer, ni a dejar de luchar por lo que quiero.

Y tú tampoco debes hacerlo.

Por más en el suelo que estés ahora, las cosas cambian. En su debido momento.

Solo te digo: no dejes de luchar.

Este año se pasó muy rápido

Este año se pasó muy rápido. Sucedieron muchas cosas en mi vida. Nunca planifico el año ni me pongo metas… o bueno, sí: la meta que siempre tengo es encontrar pareja. Pero pasan los años y no hay un resultado positivo.

Como vi en un meme en Instagram: «En el 2024 no tuve pareja, pero tuve problemas de pareja, jajaja…» Curioso, ¿no? Conocí a varios prospectos, y ninguno floreció. Algunos ya tenían pareja, otros no compartían mis mismas intenciones sobre tener o no tener una relación, otros por el estigma, y algunos solo buscaban sexo (para lo cual no estoy).

Después de un desborde emocional y una hora de terapia, solo me queda aceptar mi situación actual: «Estoy sin pareja y todas mis primas e incluso mis hermanos menores están en pareja.»

Aceptar no significa aprobar. Aceptar no significa que no voy a hacer nada para cambiar mi situación. Aceptar —o practicar la aceptación radical (habilidad de DBT)— significa aceptar lo que está pasando con cuerpo, alma y mente.

Reconozco que a veces mi terquedad me impide aceptar situaciones dolorosas y que no me gustan. En esos momentos, recurro a conductas destructivas e impulsivas para lidiar con esas emociones desagradables. Pero ayer fue diferente.

¡Sentí! Me permití sentir dolor.

No recurrí al alcohol. Lloré y lloré hasta quedarme dormida. Aún hoy me duele, y sé que seguirá doliendo, pero estoy intentando elegir el camino de la aceptación radical y construir una vida que valga la pena ser vivida.

Quiero viajar, quiero conocer más lugares y gente. Quiero probar nuevas comidas y sentir el ambiente de otras ciudades. Quiero un trabajo que me llene de satisfacción. Quiero vivir la vida a plenitud, no vivir triste y miserable por lo que no tengo.

De eso se trata. Difícil, pero cierto. Más fácil decirlo que hacerlo.

No estoy dispuesta a pasar mi vida hundida en la miseria de lo que no tengo. Elijo ser una mujer plena con lo que sí tengo:

-Una familia que me ama.

-Compañeros de trabajo que me aprecian.

-Primas con las que comparto momentos muy lindos.

-Amigos a los que quiero un montón.

-Un trabajo y un salario.

-Salud.

-Ayudo a otros por medio de mi página de Instagram.

Me siento bien conmigo misma, con la persona que soy y cómo me veo. Me amo más que nunca. Amo mis rizos. Tengo un sobrino al que quiero ver crecer y con el que deseo tener una relación cercana.

A veces nos enfocamos demasiado en los «debería ser,» en los «no es justo,» o en el «¿por qué a mí?» La clave está en aceptar, aceptar, aceptar, e intentar cambiar nuestra situación actual con nuestras acciones.

Como dice Tagore:
«Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.»

¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!
Con cariño,
Eli

Sentido DBT

Nuestro programa, Sentido DBT está diseñado para apoyar a nuestros pacientes, brindándoles habilidades y acompañamiento. Con Sentido DBT tendrás acceso a todo el programa DBT; terapia individual, grupo de habilidades presencial o virtual y coaching telefónico. Contamos con grupos de habilidades para adultos, multifamiliar en donde ingresan padres y adolescentes, así mismo contamos con grupo de habilidades personalizados. Ansiedad, mindfulness y familia.

Instagram: @cptrascender

Email: sentidodbt@cptrascender.com

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Perdonarme por lo que hice por mi TLP 

He hecho muchas cosas de las que me arrepiento debido a mi TLP. No lo culpo; fui yo quien las hizo y asumo la responsabilidad. Herí con mis palabras, me emborraché, gasté mi dinero en cosas que no recuerdo y, finalmente, entregué mi cuerpo sin pudor a hombres a los que no amaba.

Ahora, después de pasar por la DBT, he aprendido a aceptarme como el ser humano imperfecto que soy, a amarme y valorarme, pero, sobre todo, a perdonarme y tomar responsabilidad por todo lo que hice. Después de la DBT, mi vida cambió; la DBT me cambió y me salvó la vida. De una vida llena de descontrol, lo reconozco: a veces lucho para manejar el dolor y caigo en el alcohol. Reconozco que mi última conducta problemática es el gasto, y estoy haciendo lo mejor que puedo con lo que tengo. Además de la terapia, busco herramientas externas para mejorar este último impulso.

No me doy por vencida. El proceso es lento, agotador y frustrante, pero sé que lo lograré con mucho esfuerzo. Como dice mi mamá: “Prohibido quedarse en el suelo”. Sigo en mi batalla, y aunque muchos no crean en mí, tengo a mi mayor y más fiel creyente: a mí misma. Y eso es lo único que necesito para seguir adelante.

Mi experiencia con el TLP y el trastorno bipolar II

Recientemente, me diagnosticaron trastorno bipolar II. En alguna época, el psiquiatra que me había diagnosticado con TLP me dijo que tenía rasgos bipolares, pero no lo tomé como un diagnóstico de bipolaridad. A pesar de estar tomando litio y ácido valproico para un episodio de depresión, no quería añadir más al diagnóstico de TLP. Saber que tengo bipolaridad me libera y me ayuda a estar más consciente de mis estados de ánimo, si estoy en hipomanía (en la que estoy más) o en depresión. Recuerdo que pasé un año y ocho meses despertándome a las 3 a.m. para hacer posts en la página de Instagram y contestar correos del trabajo; estuve todo ese tiempo en hipomanía. Ahora estoy más consciente de que el ejercicio intenso me pone hipomaníaca. Tuve dos episodios depresivos este año: uno por una relación romántica, en la que lloraba todos los domingos, y otro por la muerte de mi amado gato Maky. ¿Qué me llevo de todo esto? Hay que saber lo que uno tiene; hay que exigir un diagnóstico exacto. A los 42 años, tuve mi diagnóstico de bipolaridad, 12 años después del de TLP. A los 40, recibí el tratamiento correcto para el TLP y, a los 42, el esquema farmacológico para la bipolaridad y el TLP. Ahora estoy controlando más el impulso de gasto gracias a la medicación. A mis 42 años, con dos diagnósticos de trastornos, me siento mejor que nunca: mejor que a los 20, con mejor autoestima, con más seguridad y con más valores. La vida no se acaba con los diagnósticos; la vida empieza a cobrar sentido. Soy una gran creyente en que la terapia salva y cambia vidas. Creo que nunca dejaré de asistir a ella, aunque esté en remisión; es un espacio seguro en el que puedo ser vulnerable, sin juicios, y hablar de todo, cosas que no puedo hablar con mi familia por culpa o vergüenza. Si la vida te da limones, no hagas limonada; haz una maldita margarita y haz lo mejor de ella.

ITECOC-Clínica Multidisciplinar de Terapias

Servicios de capacitación en Terapias Conductuales – Contextuales, atención clínica e interesada en realizar investigaciones de procesos de la interacción verbal en consultantes en situación de riesgo suicida. PTSD, Ansiedad, Adicciones,

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Somos un equipo de profesionales con amplia experiencia en el ámbito de la salud mental, comprometidos con apostar al bienestar de nuestros pacientes y sus familias. Nos hemos especializado en DBT en The Linehan Institute, Behavioral Tech y en Fundación Foro (Buenos Aires). Enfocados en mindfulness, ansiedad y adicciones. Atiende a adultos y adolescentes.

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DBT Medellín

Dbt Medellín fue el primer centro en traer la Terapia Dialectico Conductual a Colombia, llevamos 10 años acompañando a personas a construir vidas que merezcan ser vividas. Actualmente somos un grupo de psiquiatras y psicólogas, todas con entrenamiento avalado por BeTech, que buscamos dar un manejo integral a las condiciones asociadas a la desregulación emocional, y un acompañamiento cercano a nuestros pacientes y sus familias. Trauma, PSTD, Mindfulness, ansiedad, TCA. Adultos y Adolescentes.

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