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Autor: Eli Matas

MBT -Terapia basada en la mentalización

La terapia basada en la mentalización (MBT) es un enfoque psicoterapéutico que se centra en ayudar a las personas a desarrollar y mejorar sus capacidades de mentalización. La mentalización se refiere a la capacidad de comprender el comportamiento propio y el de los demás en términos de estados mentales, como pensamientos, sentimientos, creencias, deseos e intenciones. Implica ser capaz de percibir e interpretar estados mentales en uno mismo y en los demás, y utilizar esta comprensión para guiar las interacciones y relaciones sociales.

La MBT se basa en el concepto de la teoría del apego, que sugiere que las relaciones e interacciones tempranas con los cuidadores desempeñan un papel crucial en el desarrollo de las capacidades de mentalización. Cuando los individuos han experimentado un cuidado perturbado o inadecuado, sus capacidades de mentalización pueden verse comprometidas, lo que conduce a dificultades en la formación y el mantenimiento de relaciones y en la comprensión de su propio comportamiento y el de los demás.

El objetivo principal de la MBT es ayudar a las personas a desarrollar una comprensión más precisa y matizada de sí mismas y de los demás, lo que a su vez puede mejorar sus relaciones interpersonales y su bienestar general. La terapia suele consistir en sesiones individuales y de grupo y normalmente la llevan a cabo profesionales de la salud mental formados.

En la MBT, el terapeuta crea un entorno seguro y de apoyo en el que la persona puede explorar y reflexionar sobre su propio estado mental y el de los demás. El terapeuta anima a la persona a considerar perspectivas e interpretaciones alternativas de sus experiencias, fomentando una comprensión más flexible y empática de sí misma y de los demás.

  1. Funcionamiento reflexivo: El terapeuta ayuda al individuo a explorar sus pensamientos,
    sentimientos e intenciones, y le anima a considerar cómo estos estados mentales influyen
    en su comportamiento y sus relaciones.
  2. Postura mentalizadora: El terapeuta modela una postura mentalizadora demostrando
    curiosidad, empatía y una actitud no crítica hacia las experiencias del individuo, ayudándole
    a desarrollar una postura similar hacia sí mismo y hacia los demás.
  3. Grupos de mentalización: Además de las sesiones individuales, la MBT suele incluir
    terapia de grupo, en la que los individuos pueden practicar las habilidades mentalizadoras
    en un contexto social, recibiendo feedback y apoyo tanto del terapeuta como de otros
    miembros del grupo.
  4. Psicoeducación: El terapeuta proporciona información sobre la teoría del apego, la
    mentalización y el impacto de las relaciones tempranas en el desarrollo psicológico,
    ayudando a las personas a comprender sus propias experiencias.

La MBT se ha utilizado principalmente en el tratamiento de individuos con trastorno límite de
la personalidad (TLP), pero también ha demostrado su eficacia en otros trastornos mentales
caracterizados por dificultades en las relaciones interpersonales y en la regulación de las
emociones.
Es importante señalar que la MBT es una forma especializada de terapia que requiere
formación y experiencia por parte del terapeuta. La duración y la frecuencia de las sesiones
de terapia pueden variar en función de las necesidades y el progreso del individuo.

DBT – Terapia dialéctica conductual 

La Terapia Dialéctica Conductual (DBT es una forma de terapia cognitivo-conductual desarrollada inicialmente por la psicóloga Dra. Marsha Linehan para tratar a personas con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Sin embargo, desde su creación, DBT ha demostrado su eficacia en el tratamiento de diversos trastornos mentales, como los trastornos por consumo de sustancias, la depresión, la ansiedad y los trastornos alimentarios.

DBT es un enfoque basado en habilidades que combina terapia individual, terapia de grupo, entrenamiento telefónico y tareas para ayudar a las personas a aprender y practica estrategias de afrontamiento específicas. La terapia se basa en la filosofía dialéctica, que hace hincapié en la interconexión de los opuestos y la necesidad de equilibrio entre ellos.
La DBT incluye cuatro componentes principales:

  1. Atención plena: La práctica de prestar atención al momento presente, sin juicios ni distracciones.
  2. Tolerancia a la angustia: La capacidad de tolerar emociones y situaciones difíciles sin empeorar las cosas.
  3. Regulación de las emociones: La capacidad de comprender y gestionar las emociones de manera eficaz.
  4. Eficacia interpersonal: La capacidad de comunicarse de forma eficaz y asertiva en las relaciones.
    DBT también hace hincapié en la importancia de la validación, que significa reconocer y aceptar los pensamientos, sentimientos y experiencias de una persona. Al incorporar la validación, DBT pretende crear un entorno sin juicios y de apoyo para que las personas aprendan y practiquen nuevas habilidades.

En general, DBT es un tratamiento completo y basado en pruebas que puede ser eficaz
para ayudar a personas con diversos problemas de salud mental.

Siempre fui «demasiado» para todo

Me llamaban “muñeca brava” por mi “carácter” un tanto difícil.  Siempre hacía las cosas en exceso. Lo “demasiado emocional”, “demasiado histérica”, “demasiado volátil”, “demasiado brava”, “demasiado impulsiva”, “demasiado sexual” y “demasiado borracha”. 

No sabía nada de lo que me pasaba. Iba al médico y no había resultados. Seguía gastando y bebiendo, entre otras conductas impulsivas. Gasté miles de dólares y ya no recuerdo en que los gasté. Miro hacia atrás y me duele ver como desesperada no sabía qué me pasaba. No lo relacionaba, no relacionaba el gasto y alcohol con un trastorno mental. Era horrible, explotaba en ira, tiraba sillas, objetos y gritaba para hacerme entender. Miro hacia atrás y me duele.

Pero “a lo hecho pecho”. En ese momento no sabía cómo afrontar mis problemas. No sabía que había un rayo de luz y esperanza para poder mejorar en este trastorno. Ya hace un año vivo, con esperanza e ilusión. Sabiendo que la vida es como es y hay que aceptarla con los momentos tristes y felices. Hoy vivo, no sobrevivo el día.

Hoy decido que ya basta de ser “demasiado”, decido vivir mi vida baja, él es “suficiente”. Sé que ahora soy “suficiente leal”, “suficiente amorosa, “suficiente cariñosa”, “suficiente intensa”, “suficiente creativa”. Soy SUFICIENTE.

Mis demasiados también me hacen suficiente. Y para mí esa es la única validación que necesito. Soy suficiente para mí y para seguir luchando por mi bienestar mental.

Mi vida con TLP hace un año

Son las cuatro de la mañana y estoy despierta. Me pongo a reflexionar sobre cómo era mi vida hace un año: sumergida en la miseria de la vida, ahogada en deudas, bebiendo cerveza hasta más no poder.

Me siento tan orgullosa de mí por poder vencer impulsos que pensé nunca poder vencer. Reduje las compras en Amazon, deudas y ahora tomo mejores decisiones que considero efectivas para mejorar la calidad de mi vida, dejando de lado los juicios que puedo recibir y autovalidando mis decisiones. Esto último es lo más importante:  sentirme bien con mis decisiones y no tener que preguntarle a todo el mundo qué piensa sobre la decisión que estoy tomando.

Me doy cuenta hoy que buscaba validación externa, cuando la única validación que necesitaba era la mía. A veces lo que decido hacer me genera malestar por darme un resultado que no quería. Pero ahora, en vez de llenarme de pensamientos rumiantes, sumergirme en la emoción por días, semanas o meses, decido aceptar que esa emoción me genera incomodidad, decido sentir la emoción desagradable y decido dejarla ir en su momento.

Esto de vivir con TLP es una decisión todos los días. Decido controlar la ira de herir con mis palabras, decido aceptar mis emociones en todas sus expresiones y decido aceptar mi vida como es. Jamás viviré en un mundo perfecto, en donde todo es felicidad y alegría. Habrá momentos de dolor, tristeza y ansiedad. Solo que ahora decido no huir de esos momentos y aceptarlos.

Entiendo que no depende de mí tener este trastorno; lo que sí depende de mí es buscar ayuda y dotarme de herramientas para sobrellevarlo de la mejor manera y vivir una vida plena con él. Hoy, a casi un año de mi intento de suicidio, puedo decir que ese intento de acabar con mi vida me hizo renacer, me hizo darme cuenta de que no podía seguir viviendo en esa miseria emocional, me hizo buscar ayuda para no vivir en sufrimiento eterno.

Hoy doy gracias por todo lo que pasé, por todo el sufrimiento que tuve, ya que me doy cuenta de lo mal que estaba y de que no quiero volver a ese lugar. ¿Qué me ayudó?  Terapia DBT. DBT me ha salvado la vida. No saben lo agradecida que estoy con la vida por haber iniciado este tipo de tratamiento en junio 2022. Me acepto con todas mis imperfecciones, acepto que la vida es como es y acepto que puedo vivir una mejor vida basada en mis decisiones. Ahora mismo estoy viviendo esa vida gracias a DBT.

Lo positivo que veo en mí por el TLP

Ahora después de un año de haber iniciado este viaje fuera del charco de miseria emocional en el que estuve por años puedo ver lo positivo que tengo por mí TLP. El trastorno límite de la personalidad es una condición compleja compleja caracterizada por dificultades para regular las emociones, una imagen inestable de sí mismo y relaciones interpersonales turbulentas. Aunque he experimentado retos significativos en mi vida, también poseo rasgos positivos que vale la pena reconocer. He aquí algunos rasgos positivos con los que suelo asociar con mi TLP:

  1. Empatía: Poseo una gran capacidad de empatía. Puedo comprender y relacionarme con las emociones y experiencias de los demás a un nivel muy profundo. Esta empatía me hace una persona muy sensible y compasiva.
  2. Creatividad: Tengo una gran capacidad imaginativa. Canalizo mis emociones y experiencias en la escritura.
  3. Intensidad y pasión: Desde que experimentó las emociones intensamente, se manifiesta como una pasión y un entusiasmo exacerbados por las cosas que me importan. Esta intensidad me lleva a dedicarme y motivarme por completo a perseguir mis intereses u objetivos.
  4. Resiliencia: A pesar de los retos a los que enfrento, suelo mostrar una notable resiliencia. Tengo la capacidad de recuperarme de los contratiempos y muestro determinación para superar los obstáculos y trabajar por mi crecimiento personal y recuperación.
  5. Intuición: Siento que tengo un agudo sentido de la intuición para  comprender las emociones y motivaciones de los demás. A menudo puedo captar señales sutiles y siento que tengo un profundo conocimiento del comportamiento humano, lo que me ayuda en el desarrollo de mis habilidades interpersonales.
  6. Sensibilidad: Aunque la sensibilidad emocional puede ser un arma de doble filo para mí, también es un rasgo positivo. Mi sensibilidad me permite apreciar la belleza y experimentar la alegría más profundamente. También hace que esté en sintonía con las necesidades y emociones de los demás, lo que me permite ofrecer apoyo y comprensión.

Sé que con este escrito me dirán que “romantizo” el trastorno, pero no. Simplemente decido ver también mis puntos fuertes gracias al TLP.