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Autor: Eli Matas

Este año es diferente a otros

Este año, decidí celebrar las fiestas de fin de año de una manera especial. Decidí comprar un árbol de Navidad y decorar mi hogar. En años anteriores, no solía adornar nada, y mi casa carecía de espíritu festivo. Fueron muchos los cambios que experimenté. Hubo un cambio en mi estilo de vida, tomé decisiones significativas para mejorar mi vida, algunas de ellas impulsivas, de las cuales aprendí.  Sé que hubo un cambio, y ese cambio me marcó. Modifiqué mi enfoque hacia la vida; crecí, aprendí, pero sobre todo, viví. Cambié de terapeuta dos veces en el transcurso del año y me sometí a una cirugía para mejorar mi calidad de vida, y recibí la noticia que en junio del 2024 seré tia.  Este año ha estado lleno de transformaciones. En palabras de Manzanero, «si lloré o si reí, lo importante es que viví emociones».

Aunque no comencé el año con grandes expectativas, permití que todo fluyera a medida que los meses pasaban. Hoy, reflexiono sobre aquellos años en los que, para esta época, me sentía miserable al recordar todo lo que no había logrado durante el año. Ahora, me felicito por todos mis logros: grandes o pequeños. Estoy construyendo un estilo de vida saludable, he desarrollado mayor autoconciencia y regulación emocional, y poco a poco estoy abandonando mi zona de confort personal, esa área tan cómoda en la que nos sentamos a esperar que las cosas sucedan por arte de magia, en lugar de luchar por ellas.

Este año, demostré mucha perseverancia, que en ocasiones se convirtió en terquedad al intentar cambiar las acciones de otras personas, olvidando que solo puedo cambiar las mías. 

El próximo año, me propongo seguir cultivando el valor de contribuir a mi comunidad.

1. Ayudar a quienes lo necesitán; mejorar el bienestar de los otros, de la sociedad. 

2. Estar comprometida con una causa o con un grupo que tenga un propósito que vaya más allá del propio. 

Por ustedes y por mí, persisto en este valor que me brinda otros aspectos positivos, como el disfrute de buenos momentos y la satisfacción en mi trabajo.

Este año tuve el privilegio de conocer a personas maravillosas que han depositado su confianza en mí, y no encuentro palabras suficientes para expresar mi gratitud por ello. A lo largo de este año, he aprendido a valorar más las pequeñas cosas de la vida, esos detalles inadvertidos por muchos pero que pueden marcar la diferencia en el transcurso de un día. En este momento, agradezco por todas las experiencias vividas durante el año, tanto las positivas como aquellas en las que sufrí, lloré y enfrenté desafíos, ya que todas ellas me han brindado valiosas lecciones.

Recuerdo un versículo que me ha acompañado, Eclesiastés 3:1-22 (NTV): «Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo. Un tiempo para nacer y un tiempo para morir. Un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar. Un tiempo para sufrir y un tiempo para sanar. Un tiempo para derribar y un tiempo para construir. Un tiempo para llorar y un tiempo para reír».

En la dialéctica de la vida, descubro que esta es hermosa incluso en medio de las lágrimas. La belleza de la existencia radica en que vale la pena vivirla, incluso cuando el alma está llena de dolor. Aunque mi vida dista mucho de ser perfecta, experimento frustraciones en el trabajo, desilusiones amorosas y, a veces, las cosas no salen como desearía. Amo mi vida y anhelo vivirla de acuerdo con lo que considero correcto: ser un buen ser humano que comparte desde su experiencia para ayudar a los demás. Quiero contribuir positivamente al mundo, ofreciendo mi perspectiva y conocimientos con la esperanza de ser un apoyo para aquellos que puedan beneficiarse de mis vivencias. Creo en la importancia de la empatía, la comprensión y la colaboración, y me esfuerzo por ser una fuente de inspiración y ayuda para quienes me rodean. En cada paso que doy, busco no solo enriquecer mi propia vida, sino también impactar de manera positiva en la de los demás.

Los quiere siempre,

Eli 

El TLP no me hizo más fuerte

En mi vida tuve varias muertes emocionales. El TLP no me hizo fuerte, fuerte me hizo mi determinación y lo capaz que fui al luchar por salir del valle de las sombras. Decir que tengo miedo me hace vulnerable. Al estar en el charco de miseria emocional, me di cuenta de cuán fuerte y valiente soy por no conformarme con una vida de exceso en alcohol y gasto.

El término miseria se refiere a una cosa destrozada o muy deteriorada. Nadie más que nosotrxs sabe cómo se siente estar destrozado emocionalmente. Y aún así, destrozada salí del hueco. Y tuve que perdonarme, tuve que perdonar mis conductas y mi historia de vida. Aceptar que sin esas experiencias dolorosas no sería hoy esta persona de la cual estoy orgullosa y hoy escribe desde su vulnerabilidad. Algunos me dicen que mostrar la vulnerabilidad de mi trastorno me hace valiente, mostrar que se puede salir del charco de miseria emocional me hace fuerte. Lo que nadie se cree es que todos tenemos esa capacidad. DBT me cambió la vida. Ya no sobrevivo el día, ahora vivo mi día con todos los matices de emociones en él. Me acepto con toda esa perseverancia que a veces es terquedad.

Hoy acepto que soy un ser humano perfectamente imperfecto, con los defectos y virtudes que me hacen ser yo. Hoy estoy orgullosa del camino que recorrí en el valle de las sombras para estar aquí diciendo que sí se puede salir del hueco. La vida jamás será un camino lleno de rosas olorosas, donde no hay dolor. La vida es un camino lleno de esfuerzo, alegría y estrés. Caminar por esta vida, en especial este último año en DBT, me ha traído frustración y muchas lágrimas, pero caminar ese recorrido ha valido cada lágrima y decepción. Hoy soy otra persona, hoy estoy mejor, hoy soy una persona que jamás imaginé y estoy orgullosa de ella. Sé lo que es querer desconectar el interruptor emocional y no sentir. La vida jamás será perfecta, si la vida fuera perfecta sería muy aburrida. Hay esperanza, la vida no es vacío y abandono. La vida es mucho más. La vida son lágrimas, risa, decepción y amor.

AMAI TLP

Fundación de Ayuda e Investigación del Trastorno Límite de la Personalidad y nuestra misión es ayudar a las personas con Trastorno Límite de la Personalidad y a sus familias estén donde estén.

Especialidades: Trauma, PTSD, mindfulness, ansiedad, género y diversidad, TCA, familia y adicciones. Atiende a niños, adolescentes y adultos.

Instagram: @amaitlp

Email: amaitlp@amaitlp.org

Web: www.amaitlp.org 

Vacío emocional

Sé lo que es sentirse destruidx, sin fuerzas para luchar. Sentir que no hay nada más en esta vida que sobrevivir otro día, otro año, otra crisis y el ciclo se repite. Es verdaderamente avasallador sentir que no hay un propósito en la vida. Sentir ese profundo vacío emocional, sentirnos abandonadxs por todo y todos.

No puedo empezar por describir la sensación de vacío. El vacío emocional para mí se siente como:

– Una zona de guerra llena de escombros de lo que fueron emociones.

– Destrucción

– Muerte emocional

Sentir vacío ha sido de lo peor que he vivido en mi vida. No es soledad, es mucho más. Vacío es tener un hueco en la mitad del alma y sentir tanto dolor que se vuelve intolerable. Eso pensé la noche que intenté matarme. “No quiero sentir este vacío eternamente.” Gracias a Dios no cumplí mi misión esa noche. Para aliviar momentáneamente ese vacío bebía entre semana, solo así podría olvidar por un par de horas mi sufrimiento. Al día siguiente sentía: asco, vergüenza y culpa por todo lo que había hecho la noche anterior. Ahora puedo ver que no quería sentir, no quería sentir el dolor. Ahora veo que necesitaba sentir dolor, necesitaba aprender a manejar mi dolor de otra forma que no fuera con alcohol. Solo cuando aprendí a sentir dolor, aprendí a vivir.

Introducción Sumar al amor

Introducción Sumar al Amor

Por: Pablo Gagliesi

Los y las consultantes con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), con sus familiares y allegados han sufrido, y aún sufren, de graves problemas para recibir tratamientos que funcionen. 

Si bien el diagnóstico ha sido acuñado hace unos casi 75 años, la amplísima mayoría de las y los consultantes, o no lo reciben hasta pasados los 5 años de cumplir con los criterios según algunas investigaciones, y otros, aun cuando han sido diagnosticados los profesionales de salud mental no lo comunican a pesar de considerarlo. Obviamente esto incide en la velocidad para recibir tratamientos efectivos, y al mismo tiempo, recibir otros que incluso pueden ser iatrogénicos y causar aún más sufrimiento. 

Los problemas son:

A. El TLP era un enigma, porque las hipótesis más populares dentro de la psiquiatría y la psicología carecían de basamento científico hasta hace relativamente poco. Aún estamos en veremos, pero al menos tenemos alguna hipótesis más razonable. La introducción hace casi 25 años de la Terapia Dialéctica Conductual (DBT) en castellano, nos permitió al menos contar con un modelo basado en la evidencia. 

B: Las psicologías y psiquiatrías suelen tener mucha dificultad para adoptar modelos basados en la evidencia, una vez que los profesionales aprendieron un modelo para explicar los fenómenos psíquicos y por su derivación los fenómenos conductuales (en un cuestionable orden donde lo mental está en el centro del problema), suelen ser poco flexibles al cambio y persisten en sus modelos a pesar de la evidencia contraria. La actualización en Salud Mental es un proceso lento y perezoso.

C: El estigma: la enfermedad mental es un tema aún complejo socialmente, no solo por los prejuicios sino porque efectivamente tiene costos impresionantes para las personas, sus familias y la sociedad en general. El diagnóstico de TLP todavía es usado como punitivo o residual. Se reserva para representar algo que no puede ser cambiado, personas difíciles o complejas de tratar o aquellos pacientes que no responden a los tratamientos, o no están motivados a cambiar.

Las ideas prevalentes no han ayudado mucho para aumentar la comprensión de los problemas conductuales y emocionales sino han agravado este estigma. Muchos consultantes y sus familiares sienten desesperanza, vergüenza o culpa en relación con este trastorno. Es problema de algunas hipótesis vigentes desde hace años es que no sólo no son acertadas, sino que producen efectos deletéreos en los consultantes y su ambiente.

Las frases habituales o mitos que extraje de libros de psiquiatría y psicología dicen, por ejemplo:

1. “Este diagnóstico es para siempre” o “No hay tratamiento”, cuando en realidad tenemos tratamientos efectivos que hacen que las personas dejen de cumplir criterios en menos de un año.

2. “Son impulsivos e intentan destruir agredir”, “son dramáticos y espectaculares”, “cuando no pueden manipular realizan acting-outs”, “tienen un falso-self”. Honestamente a nadie le gustaría cuando está emocionalmente vulnerable que le digan que todo es un acting. La palabra concentra una carga de significación de falsedad, teatralidad, dramatismo innecesario, donde hay un escenario donde se representa una escena. Es difícil salir de esta hipótesis sintiéndose honesto, verdadero o íntegro. Suena más a las dificultades en conseguir que los consultantes aprendan a regular emociones, habla más de las dificultades de los profesionales que de la verdad sobre los consultantes. 

3. Muchos terapeutas sostienen que los consultantes no han tenido límites y es necesario “ponerles límites”. Y sólo esta idea, que llega a oídos de los familiares o allegados les hace practicar poner límites en sus casas produciendo verdaderas hecatombes y crisis.

4. Los adjetivos más usados son: manipuladores, impulsivos, agresivos, psicopáticos, dramáticos, narcisistas, masoquistas, hipersexualizados o seductores, infantiles.

Desandar las narrativas impresas y dichas sobre los pacientes con TLP es una obligación de las ciencias de la salud, porque hemos producido efectos estigmatizantes y muchos problemas con hipótesis aparentemente irrelevantes. Tenemos una acción pendiente, reparar los efectos de nuestras teorías sin evidencia con efectos tan cáusticos. 

La llegada de DBT produjo un cambio radical en la forma en que definimos el problema de los consultantes con TLP. Nos permite una aproximación más amable y compasiva.  Además, es una formulación que es pragmática y abre puertas a estrategias de intervención más apropiadas y efectivas.

C. El último cambio que operó en el ámbito de la salud mental es que los consultantes y sus familias abandonaron una posición pasiva, para pasar a demandar diagnósticos, tratamientos y la elección informada de los mismos. Las personas empiezan a conocer sus derechos a recibir tratamientos adecuados y compasivos, a comportarse como usuarios o consumidores consientes. El acceso a la información generado en los últimos años por la revolución del internet ha recibido numerosas críticas, pero también hay que reconocer que nunca hemos tenido acceso libre a tanto. La gente le pregunta a internet e internet, errores más aciertos, ha democratizado el saber. La gente de pueblos pequeños, de idiomas donde antes no llegaban traducciones, los que no pueden salir de sus casas, casi todos tenemos acceso a esa web. Basta poner una lista de problemas conductuales para que aparezca un diagnóstico, un tratamiento, una discusión o el testimonio de otros que nos hace sentir menos solos.

D. Las familias han sufrido por décadas al ser señaladas por los profesionales de la salud mental como “causa” de los problemas de salud mental, este modelo los ha aislado y paralizado. Actualmente muchas familias han podido saltar la barrera de la culpabilización, a veces a pesar de la persistencia de ciertas tradiciones en salud mental, para pedir ayuda más específica. El cambio notable en la clínica cotidiana es que ellos están cambiando la preguntas. Ahora no están interesados en “¿por qué está pasando esto?”  – quizás sepan que no lo sabemos tan claramente o que solemos tener teorías que los increpan, para preguntar más asertiva y pragmáticamente “¿qué puede hacer con esto?”. 

Hace 20 años con un grupo de colegas inauguramos, sin decidirlo, el primer programa de una terapia que revolucionaría nuestra práctica. Decidimos implementar DBT tal como se implementó en los centros de investigación del primer mundo, sin más ni menos, una adopción plena de un tratamiento con evidencia. Contra viento y marea el equipo evolucionó consolidándose. Esa decisión clave de ofrecer el tratamiento con precisión nos confrontó con un detalle cultural ineludible que se diferenciaba del modelo original. Ninguno de nuestros consultantes venía solos, venían con sus familias y allegados, sus amigos, sus compañeros de estudio o trabajo, con una red de personas interesadas amorosamente que no sólo sostenían a los consultantes, sino que hacían financieramente posible los tratamientos, dando sustento como techo y comida, oportunidades de vida y red. 

Si bien algunos de nosotros proveníamos de la tradición sistémica, sabíamos, por las investigaciones previas, que incluir a las familias y allegados en sesiones de terapia familiar podía causar más problemas que soluciones. Sumar estas entrevistas era inviable, todo se incendiaba como un bosque seco. Se puede decir que la red sufre de desregulación emocional, dificultades interpersonales y dificultades en la gestión de las crisis, que el diagnóstico es sistémico.
Los consultantes identificados como tales salían de las entrevistas con más crisis, más desregulación e incluso mayor riesgo. Para poder sentarnos a la mesa todos juntos debemos conocer las maneras, nadie puede sentarse sin tener claro para qué, con buenas herramientas de regulación emocional o habilidades interpersonales.

Para ese momento los modelos psicoeducativos empezaron a tener fuerza entre los profesionales de salud mental más aggiornados con los tratamientos basados en la evidencia. Pero casi todos provenían de los modelos médicos (una secuencia en dónde se provee información, se habla de tratamientos farmacológicos o higiénico dietéticos y se dan consejos para prevenir recaídas). Necesitábamos un modelo funcionalista que explique el padecimiento y provea de herramientas para lidiar con eso.

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ST- Terapia de esquemas

La terapia de esquemas (TS) es un enfoque terapéutico que integra elementos de la terapia cognitivo-conductual (TCC), la terapia psicodinámica y la teoría del apego. Fue desarrollada por el psicólogo Jeffrey E. Young y sus colegas para ayudar a personas con trastornos psicológicos crónicos y complejos, en particular los que tienen su origen en experiencias vitales tempranas y esquemas inadaptados.

Los esquemas, en el contexto de la terapia de esquemas, se refieren a patrones emocionales y cognitivos profundamente arraigados que se desarrollan durante la infancia y siguen influyendo en los ensamientos, sentimientos y comportamientos de una persona a lo largo de su vida. Estos esquemas suelen desencadenarse por situaciones o acontecimientos específicos y pueden dar lugar a mecanismos de afrontamiento inadaptados, patrones autodestructivos y malestar emocional.

Enfoque
La terapia de esquemas suele ser un enfoque de tratamiento a largo plazo, ya que pretende abordar patrones profundamente arraigados y lograr cambios duraderos. Puede aplicarse a una amplia gama de trastornos psicológicos, como los trastornos de personalidad, la depresión crónica, los trastornos de ansiedad y el abuso de sustancias. La terapia de esquemas puede aplicarse de forma individual o en grupo, en función de las necesidades individuales.

En general, la terapia de esquemas ofrece un marco completo e integrador para comprender y tratar dificultades psicológicas complejas, abordando los esquemas desadaptativos subyacentes y fomentando patrones más saludables de pensamiento, sentimiento y comportamiento.

El objetivo principal de la terapia de esquemas es identificar y abordar estos esquemas desadaptativos y sus estilos de afrontamiento asociados a través de un proceso terapéutico colaborativo. La terapia suele constar de varios componentes clave:

  1. Evaluación: El terapeuta trabaja con la persona para identificar sus esquemas específicos y sus desencadenantes y mecanismos de afrontamiento asociados. Este proceso a menudo implica explorar las experiencias vitales tempranas de la persona y sus relaciones significativas para comprender los orígenes de los esquemas.
  2. Técnicas de cambio de esquemas: Se emplean diversas técnicas terapéuticas para modificar los esquemas desadaptativos. Éstas pueden incluir la reestructuración cognitiva, técnicas experienciales (como la imaginería o el trabajo en silla) y estrategias centradas en la emoción. El objetivo es cuestionar y sustituir las creencias y conductas negativas o poco útiles por alternativas más saludables.
  3. Trabajo de esquemas: La terapia de esquemas reconoce que los individuos tienen diferentes «modos» o estados del ser que surgen en respuesta a situaciones o desencadenantes específicos. Estos modos pueden representar diferentes aspectos de la personalidad de la persona y pueden ser adaptativos o desadaptativos. El terapeuta ayuda al individuo a identificar sus diferentes modos y trabaja para fortalecer los modos saludables mientras maneja y transforma los desadaptativos.
  1. Técnicas relacionales y experienciales: La terapia de esquemas hace hincapié en la relación terapéutica y se centra en el vínculo cliente-terapeuta. El terapeuta proporciona empatía, apoyo y validación, al tiempo que desafía y confronta al cliente cuando es necesario. Las técnicas experienciales se utilizan para crear experiencias emocionalmente correctivas que ayuden a la persona a curarse de heridas emocionales pasadas y a desarrollar formas más adaptativas de relacionarse consigo misma y con los demás.

TFP – Terapia centrada en la transferencia

La Psicoterapia Centrada en la Transferencia (TFP) es una forma específica de psicoterapia que se utiliza a menudo en el tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Fue desarrollada por Otto F. Kernberg y sus colegas como una adaptación de la terapia psicodinámica.

La TFP parte de la premisa de que las personas con TLP suelen tener dificultades para establecer y mantener relaciones estables, y pueden experimentar emociones intensas e inestables. La terapia se centra en abordar la cuestión central de las alteraciones en las relaciones objetales, que se refiere a cómo los individuos perciben y se relacionan con los demás.

Uno de los conceptos clave de la TFP es la idea de transferencia. La transferencia se refiere a la reorientación inconsciente hacia el terapeuta de los sentimientos y emociones que los individuos tienen hacia personas significativas en sus vidas. En la TFP, el terapeuta se involucra activamente en la transferencia y la interpreta, ayudando a la persona a comprender sus patrones de relación y cómo estos patrones pueden estar relacionados con sus experiencias pasadas.

La TFP suele consistir en sesiones semanales de terapia individual, y el proceso terapéutico puede dividirse en tres fases:

  1. Diagnóstico y contrato: El terapeuta y el individuo trabajan juntos para establecer un contrato terapéutico, fijando objetivos y directrices claras para el tratamiento. El terapeuta también lleva a cabo una evaluación detallada para comprender los conflictos internos del individuo, las relaciones objetales y los patrones de transferencia.
  2. Exploración de la transferencia: El terapeuta ayuda al individuo a reconocer y explorar las reacciones de transferencia que surgen dentro de la relación terapéutica. A través de la interpretación y la clarificación, el terapeuta ayuda al individuo a comprender cómo sus experiencias pasadas influyen en sus relaciones y reacciones emocionales actuales.
  3. Integración y resolución: Esta fase se centra en la integración de los conocimientos adquiridos a partir de la exploración de la transferencia en la vida cotidiana del individuo. El terapeuta ayuda al individuo a desarrollar formas nuevas y más sanas de relacionarse con los demás y de gestionar sus emociones.
    El objetivo general de la TFP es mejorar la capacidad del individuo para establecer y mantener relaciones estables, regular sus emociones y desarrollar un sentido más coherente y estable de sí mismo. Pretende reducir los comportamientos impulsivos, las tendencias autodestructivas y las dificultades en las relaciones que suelen asociarse al TLP. Es importante señalar que la TFP es un enfoque terapéutico especializado que requiere una amplia formación y experiencia. Suele estar a cargo de profesionales de la salud mental con experiencia y conocimientos en el trabajo con TLP y terapia psicodinámica.

STEPPS – Entrenamiento en Sistemas para la Predictibilidad Emocional y la Resolución de Problemas

Systems Training for Emotional Predictability and Problem Solving (STEPPS) es un
programa estructurado de terapia de grupo diseñado para ayudar a las personas con
trastorno límite de la personalidad (TLP) a gestionar sus emociones, mejorar las relaciones
interpersonales y desarrollar habilidades para la resolución de problemas. Se trata de un
enfoque de tratamiento basado en la evidencia desarrollado por Nancee Blum y sus
colegas.
STEPPS se basa en el entendimiento de que el TLP está influido por una combinación de
factores biológicos, psicológicos y sociales, y que los individuos con TLP a menudo luchan
con la desregulación emocional y las dificultades en las relaciones. El objetivo de STEPPS
es enseñar a los individuos habilidades y estrategias específicas para hacer frente a las
emociones intensas, reducir los comportamientos impulsivos y mejorar su funcionamiento
general.
El programa suele consistir en 20 sesiones de grupo semanales dirigidas por profesionales
de la salud mental cualificados. He aquí algunos componentes clave de STEPPS:

  1. 1. Educación: Los participantes reciben información sobre el TLP y sus síntomas, causas
    y desencadenantes habituales. Esta psicoeducación ayuda a los individuos a comprender
    mejor su enfermedad, reduciendo el autoestigma y fomentando la autocompasión.
  2. 2. Habilidades de regulación emocional: Las personas aprenden técnicas para identificar,
    comprender y regular sus emociones de forma eficaz. Esto incluye aprender a tolerar las
    emociones angustiosas, controlar la ira y reducir los comportamientos impulsivos.
  3. 3. Habilidades interpersonales: STEPPS hace hincapié en la mejora de las relaciones
    interpersonales enseñando a los participantes habilidades de comunicación eficaces,
    estrategias de resolución de conflictos y técnicas de establecimiento de límites. Estas
    habilidades ayudan a los individuos a navegar las interacciones sociales con más éxito.
  4. 4. Resolución de problemas: El programa se centra en mejorar la capacidad de
    resolución de problemas. Los participantes aprenden a identificar problemas, generar
    múltiples soluciones, sopesar los pros y los contras y aplicar estrategias eficaces. Este
    conjunto de habilidades capacita a los individuos para abordar los retos de una manera más
    sistemática y constructiva.
  5. 5. Reestructuración cognitiva: STEPPS incorpora técnicas cognitivas para cuestionar y
    replantear los pensamientos y creencias inadaptados. Al identificar y modificar los patrones
    de pensamiento negativos, los individuos pueden desarrollar perspectivas más realistas y
    útiles.
  6. 6. Prevención de recaídas: Los participantes aprenden estrategias para prevenir recaídas
    y mantener su progreso más allá de la finalización del programa. Esto puede incluir el
    desarrollo de un plan de crisis, la identificación de señales de alerta temprana y la utilización
    de mecanismos de afrontamiento saludables.

STEPPS suele impartirse en formato de grupo para fomentar el apoyo mutuo y proporcionar
una plataforma para que las personas compartan experiencias y aprendan unas de otras.
Es importante señalar que STEPPS es sólo uno de los muchos enfoques terapéuticos
disponibles para las personas con TLP, y su eficacia puede variar en función de las
necesidades y preferencias individuales.
Se recomienda consultar con un profesional de la salud mental o terapeuta que pueda
proporcionar información más detallada y orientación sobre la aplicación y la idoneidad de
STEPPS para la situación específica de un individuo.