Ir al contenido principal

Uno de los días más felices de mi vida

Vivo con los síntomas del TLP desde que tengo uso de memoria. Desde que era niña mis familiares y amigos me decían que era una loca. Me lo dijeron tanto que me lo creí. Hasta que un día en la clase de Psicopatología vimos el Trastorno de Personalidad Límite…fue uno de los días más felices de mi vida. Lo que siempre había experimentado tenía sentido, tenía nombre y no, no estaba loca.

Tengo 50 años y ya los síntomas han disminuido en intensidad. Ya no abuso de las drogas y ni el alcohol, ya no tengo sexo casual con personas diferentes, ya no peleo en las calles, ya no compro compulsivamente, pero sigo sintiendo ese dolor emocional intenso que siento recorrer por mis venas y esa sensación de vacío inexplicable. Hay veces que es tan intenso que lo único que me calma el dolor es golpearme, lo hago hasta que el dolor físico es más fuerte y lo hace desaparecer. Es entonces cuando logro estar en calma y sentirme bien. Tengo una persona muy buena a mi lado, pero todos los días temo perderlo. Él no sabe que tengo TLP porque me avergüenza decírselo, de seguro me dejará.

Me niego a seguir tomando la Fluoxetina porque pienso que no me funciona. Cuando la tomaba me sentía igual de mal. No pude seguir la terapia DBT porque me quedé sin trabajo.

Susana, Panamá

Ansiedad constante

Diariamente el TLP es un compañero que me hace vivir intensamente mis emociones sobre todo el miedo; la ansiedad es una constante para cualquier cosa que hago y la mayoría de las veces desencadena pensamientos suicidas, también el sentimiento de que soy una carga, nadie me quiere o que no soy suficiente. Para mejorar, me apoyo en mis seres queridos y hablo constantemente con ellos, me dedico tiempo a mí misma, practico mucho el autocuidado, acción opuesta a conductas de autosabotaje, leo el manual de DBT para tranquilizarme y saber qué hacer y lo más importante, trato de validarme y tener mucha autocompasión.

Nathalia CD, Colombia

Ser neurodivergente

Descubri que tengo TLP cuando amenace a mi ex con suicidarme. Yo no tenia las herramientas para verlo como algo malo, estaba naturalizado en mi. Esa dependencia a mi persona favorita, aferrarse hasta con esfuerzo mientras caes a un avismo. Y era todo dolor, dolor y tantas preguntas inexplorables que me surgían todo el tiempo en la cabeza. Creo que lo peor de mis años con TLP fue la explosión de síntomas a los 14, que surgieron cuando conoci a mi persona favorita, hasta el diagnostico a mis 18 años recién cumplidos. Fue un momento completamente liberador e intenso, pero me abrió la puerta a entender, por fin, algo de mi identidad, que se encontraba tan difusa todo el tiempo. Preguntas como quién soy, qué me gusta, que se diferenciaban tan alejadamente de los comportamientos de mis compañeros de clase, ese miedo inconcebible al abandono, llorar en clase y golpearme la cabeza repetidas veces hasta que llamaran al preceptor. Un dia y otro dia dando vueltas, sin fin, siempre el mismo suceso. El sentimiento de soledad que me marco todo ese tiempo, y que incluso se agravo y sigue marcando todos los días, ya no en bucles pero si en una inalterada cuestión de ¿por qué? ¿Por qué hubiera dado la vida si mi ex me dejaba?

Es entonces que cai en que mi vida es emifera, luego de unos 5 años, actualmente en mis 19, pude por fin tener una medicación adecuada. Luego de un intento de suicidio que me dejo postrada en una camilla, con suero y el sufrimiento de la sonda en mi garganta que me impedia respirar y rogando a las enfermeras que por favor me liberen, que quería volver a mi casa. Cuando en un principio lo único que quería era salir de ahí. Creo que esa es la explicación mas acertada y precisa que le puedo dar al TLP, a mi TLP, porque como personas neurodivergentes las cosas nos afectan de distintas maneras cumpliendo los mismos patrones.

Quedo mas explicado en mi cabeza cuando mi psicólogo me hizo hacer un calendario de emociones y se veía como un arcoíris, cambiando del enojo a la tristeza, a la soledad y a la vergüenza en un par de horas, minutos. Controlar tu dia a dia, tus acciones, ¿no debería ser algo fácil?

Y ver como se normaliza tanto, como no se tiene en cuenta, quizá con gente que se asusta cuando le digo que soy bordeline, o gente como mi familia que intenta normalizarlo a una cuestión de edad y circunstancias pequeñas y pasajeras. Pero el TLP no es eso, el tlp, aunque es un trastorno que nos permite ser funcional, nos marca la vida. Aprender a vivir con ello, pero sin sobrepasarlo, tanteando esos limites, es muy difícil. Se que es imposible que alguien me entienda, nadie sufre MI TLP y nadie sabe como me siento. Podriamos decir esto de cualquier persona, pero es una diferencia tan radical sabiendo que tenemos tatuados en la frente neurodivergentes, pero mi tatuaje en la frente me hace sentir victoriosa. Quiza porque empatizo sin control e intento complacer sin temor, quizá porque soy muy sensible y puedo entender tantas cuestiones, que me da orgullo. Quiza, porque a pesar de mi horrible dependencia y mi pánico a estar sola me lleva a la única respuesta realista: estoy sola, y sola lo estoy atravesando y sola yo puedo sentirlo.

Escribo todo este intento de texto inspiracional con depresión, varios trastornos de ansiedad y estrés postraumático. Es como escribir un cuento de hadas con una fantasia tan subreal sobre una realidad tranquila y entendida. Pero esta lejos de eso, algunos de mis días son un maremotodo de emociones en donde nada tiene sentido, y en otros solo quiero acostarme a dormir sin fin, y en otros momento parece que la euforia podría hacer que levante 10 camionetas 0km. Pero es asi, cada dia esa asi. Odiando a mi novio con tanta fuerza que quisiera dejarlo, pero quizá a la hora recordar que lo amo y es el amor de mi vida. Y es cansador, tan cansador que se que si intentara explicarlo no tendría sentido. Como una telaraña que se va tejiendo segundo a segundo,

Creo que mi único mensaje, después de toda mi experiencia, es que dejemos de compararnos y normalizar lo que tenemos. Nuestra vida es difícil, nuestros compartamientos son difíciles, nuestros sentimientos son difíciles, nuestros limites son difíciles. Pero solos, aunque duela y desgarre tanta soledad porque quisiéramos fundirnos en la personalidad de alguien y existir asi, dependiendo, solos se puede vivir esto. Porque aunque intenten normalizármelo, decir que es algo de mi edad, clasificarlo como trastorno “no tan grave” al poder ser una persona funcional, ellos no se golpean la cabeza contra la pared cuando se sienten mal, no se esconden por horas en el armario porque el mundo parece demasiado grande y uno tan chiquito, porque ellos no tienen la sensación constante de estar por morirse cada dia de su vida, alguna vez, luego de sentír que solamente es la persona mas feliz en la vida. Soy neurodivergente y, a pesar de que me juzguen, lo tengo tatuado en la frente. Solamente.

Mel, Argentina

Esconderme dentro de una careta

Me presento, me llamo Luisa. Soy hija de una madre con diferentes diagnosticos, entre ellos el borderline. Mi historia va a ser algo diferente ya que yo también sufro de TLP.

 Mi madre al igual que yo nació en una familia desestructurada; cuyos padres no le prestaban atención (por ser la hija del medio y no ser varón) además, de tener a un padre luchando contra un cáncer. Más de un vez me ha comentado sobre la poca relación que tenía con gente de su edad, como se llegó a escapar de su casa unas cuantas veces a una edad muy temprana y tener pensamientos suicidas. Sé que llevaron a mis tíos y a mi madre al psicólogo, mas no siguieron la recomendación de seguir en tratamiento ya que tenía conductas «anormales».

 A los 18 años mi madre conoció a mi padre y cayó en una fuerte dependencia emocional. Al año se quedó embarazada de mi hermano y ocho años después de mí. Entre que se tuvieron que mudar a otro continente y que cuando me tuvo a mí cayó en una terrible depresión post-parto, sus síntomas incrementaron. Así que a mis 5 años se divorciaron y a mi madre se le cayó el mundo encima. Así que estábamos, una madre (mentalmente inestable y que apenas podía con su vida) y dos hijos uno de 14 y otra de 6. A todo esto nuestro padre apenas se hacía cargo de nosotros, literalmente le veíamos 2 semanas al año.

 Esto supuso que durante los siguientes 6 años mi madre tuviera diferentes intentos autolíticos e ingresos en psiquiatría, donde por fin la diagnosticaron y comenzó su tratamiento. Apenas la veíamos, no llegaba a pasar más de un mes en casa; con suerte tenía la ayuda de mis tíos. Aunque más tarde llegó una gran ayuda desde Servicios Sociales, una asistenta social domiciliaria que nos acompañaría los próximos 10 años.

 Después, de casi 15 años de terapia intensiva por fin está empezando a ser una persona funcional y con ambiciones. Le están bajando la medicación y es la primera en pedir ayuda cuando tiene brotes.

 Por mi parte, después de unos 13 años de terapia, varios intentos autoliticos (y autolesiones durante 10 años) y diferentes diagnósticos en la infancia: me diagnosticaron TLP. Mi madre se siente culpable, ya que en parte es genético y sigue sin poder hacer al 100% el papel de madre. Cuando me ve mal tengo que ocultarlo porque mi malestar lo convierte en suyo, algo que es recíproco (ya que ambas tenemos dependencia emocional).

 Ahora mismo no vivo en casa de mi madre porque me echó y me dijo cosas muy hirientes; lo peor, que le daba igual que me muriese y que el suicidio era caer muy bajo. E intentado recuperarme, aunque me siento incomprendida por los mismos que me deberían ayudar. Asimismo, tengo que esconderme dentro de una careta que solo sale cuando somatizo los síntomas y pareciera que voy a convulsiónar o descargo mi ira.

Luisa, España

Lograr una vida que valga ser vivida.

Hola. Yo soy una persona que durante gran parte de mi vida, siempre se tuvo que enfrentar a lo que era lo que ahora conozco como desregulación emocional. Siempre me peleaba con mucha gente, sobre todo amistades y parejas cuando dejaban de estar a mi lado. Reventaba de ira y los terminaba perdiendo. Así mismo, me preguntaba por qué tan impulsivo, en especial, con el tema de la comida, compras, y otras cosas más.

Hace 12 años me dijeron que tengo TLP, pero, no hice mucho caso, hasta que hace 3 años atrás, pasé, y por 2 años y medio, un proceso muy doloroso producto de ésto, y que fue mi separación marital. Ahí involucré a mucha gente, perdí muchas amistades valiosas, me encerré en las obsesiones con personas (sobre todo, con la que fue mi mejor amiga, a quien convertí en mi «persona favorita», dañándola mucho), y me sentí muy dependiente emocionalmente. Hasta que asumí esta parte de mí.

Con ese asumir, empecé a hacer acciones por mi mismo: desde el año pasado me cuido tanto física (bajé casi 30 kgs) como espiritualmente, desde hace 3 meses que voy a mis terapias tanto con mi psicoterapeuta, como DBT (que ha sido un mundo lleno de habilidades maravilloso de conocer), he empezado a tener nuevos y maravillosos amigos, y he rehecho mi vida amorosa con una mujer espectacular y que nos adoramos mucho. Si, el TLP no desaparece, pero, al asumirse éste y haciendo acciones por medio de la vereda del autocuidado y no del dolor, sí que se hace llevadero, y uno puede lograr a vivir esa vida que valga la pena ser vivida. Y a mis 37 años, puedo decir ahora que estoy esperanzado a crecer más y más, y a estar realizado como persona.

Leopoldo, Chile

Ana

De pequeña era una nena sonriente, feliz, tranquila. Ama el dibujar, la música, la moda, el cine, cocinar. En la escuela tenía problemas de aprendizaje y lectura…. A los 5 años le hicieron pruebas para ver si tenía dislexia, después de muchas pruebas, me dijeron que no, todo normal. A los 7 seguía sin aprender a leer, y había pasado por 3 colegios diferentes… ahí por fin diagnóstico de dislexia y discalculia.

Apoyo en clases, después de clases, mucho desgaste para ella y para mí… Ana tiene una hermana menor, la cual nació con una cardiopatía congénita, requirió cirugía de corazón abierto, terapia intensiva, tratamientos, hospitales… esa etapa fue difícil para Ana, ya que no tenía a su mami al 100% como antes.

Como a los 11 años empezó a aislarse y a tener problemas con sus compañeros de clase… psicólogo, cambio de salón. A los 12empezó a tener comportamientos sexuales muy fuertes y agresivos, carácter muy violento… se empezó a lastimar…. Psiquiatra. El diagnóstico fue depresión profunda y ansiedad, más Trastorno de déficit de atención. Empezó a estar medicada.

El matrimonio se desmoronaba, ya que no contaba con una figura paterna sólida. Los problemas de Ana según mi esposo estaban en mi mente, y eran consecuencia de tener que trabajar todo el día para mantener la casa, mis ausencias. Lo mala madre que era.

Traté con todo de “arreglar” a Ana, sigo intentándolo. Neurólogos, cambio de psiquiatra, psicólogo. La psicóloga le diagnostica TLP, la psiquiatra 1 y 2 no están de acuerdo.

La escala de violencia va escalando. Se golpea en la cabeza, se corta. Si recibe dinero, tiene la compulsión de gastarlo totalmente. Se deprime y llora con un dolor profundo. Le cuesta conservar amistades, novios. Rompe cosas, computadoras, puertas. Nos golpea a su hermana menor y a mí, me cuesta contenerla, ella mide 1.74 y pesa 100 kilos.

La psicóloga se niega a atenderla, y me dice que tengo que internarla en un psiquiátrico, para evitar que nos lastime. Tiene 16 años. Amenaza continuamente de muerte a su hermana de 10 años… ella ya tiene terrores nocturnos y trastorno de estrés postraumático. Puse cerrojos en la puerta de la hermana menor, pero ya está dañada de los golpes de Ana…. Me amenaza con matarme, y veo en sus ojos que cree en lo que dice.

La psicóloga me dice que hay que separarnos. Su padre, quien no ha sido responsable, no ve por ellas ni financieramente ni con tiempo, ni duermen en su casa, se niega a ver la posibilidad de recibirla en su casa. Yo tengo que trabajar para mantenerlas, pagar sus escuelas y todos sus gastos, pero me da miedo dejarlas solas, porque temo que lastime a su hermana menor… y la lastime de un modo irreparable.

Continuamente abrazo a Ana y le digo lo que la quiero. Quiero que se sienta segura, tranquila, que esté feliz. Ella me dice que sólo está viva por mí, y eso es un peso terriblemente doloroso para mí. Yo no he podido atenderme, creo que estoy deprimida y muy asustada. Asustada de no poder ayudar a mi hija, de que esto no tenga solución… me preocupa morir, no estar y que ella no pueda vivir una

vida normal, sola, de forma independiente. No he encontrado lugares, grupos de apoyo aquí en México. La psiquiatra 2 me sugiere que interne a Ana, y vea una terapia especial para ella. La dirección del lugar es como una casa, quisiera ver algo más profesional, más seguro… no sé qué hacer, llevarla a otra ciudad, país…

Temo por su vida. Temo por la vida de mi hija menor, también temo por la mía.

Ana no conoce su diagnóstico final. Creo que la puede destruir el conocerlo. Lo que hay al alcance de búsquedas de internet es horrible: “El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es una enfermedad mental grave y crónica, que se caracteriza por la inestabilidad en el estado de ánimo, en las conductas y en las relaciones interpersonales, lo que conlleva alteraciones en muchas áreas de la vida (formativa / laboral, afectiva, relacional y familiar). Las personas afectadas por este trastorno tienden a mostrar:

· Dificultades en regular sus emociones y pensamientos.

· Conductas impulsivas e imprudentes, que pueden incluir autolesiones e intentos de suicidio, con dificultades en mantener comportamientos estables y dirigidos hacia metas vitales.

· Establecen relaciones inestables con los demás.

Los primeros síntomas pueden presentarse durante la adolescencia (etapa clave en el desarrollo de la personalidad) o en los primeros años de adultez. El diagnóstico es complejo debido a que a menudo se presenta combinado con otros trastornos mentales como la depresión, la ansiedad, los trastornos de conducta alimentaria, los trastornos de déficit de atención o la adicción a sustancias.

Tengo 51 años y ella 16… quiero investigar y buscar soluciones, respuestas, ver que ella pueda vivir de forma independiente, que pueda manejar sola, viajar y estudiar, tener amigos, tener pareja…. Quisiera ayuda, luz, de otros que estén en mi situación, saber cómo sobrevivir, como ayudarla a sobrevivir.7

Julia, México.

Mi océano emocional

Vivir con TLP, es un caos emocional. Mis sentimientos son intensos, cambiantes y difíciles de controlar. A veces me siento vacía, perdida y sin identidad. Las relaciones son un desafío, ya que temo el abandono y me siento herida fácilmente. Mi mente es un torbellino de pensamientos y emociones contradictorias. Aunque es difícil, busco terapia, aprendo habilidades de regulación emocional y construyo una red de apoyo. Acepto que mi viaje no es fácil, pero estoy decidida a vivir una vida plena y significativa a pesar de los desafíos. Soy más que mi diagnóstico y estoy en constante crecimiento y autodescubrimiento.

Carol, Colombia